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D urante
la pasada década practicamos investigaciones geológicas en detalle de la zona del Parque
Nacional Sierra de las Quijadas y a través de los comentarios de los pobladores, se pudo
comprobar la existencia de numerosos "sitios", "restos líticos" e
incluso algo absolutamente novedoso para la región como es la presencia de
"grabados".
En la
cresta de las Lomas del Divisadero, ubicadas al noroeste de Quijadas en el campo de la
familia Fernández y en la Estancia Los Chañares del Sr. Mielke, se han conservado
numerosas estructuras circulares de rocas de un par de metros de diámetro cada una, que
evidentemente fueron construidas por los aborígenes. La vista panorámica de la región
desde ese punto es por demás elocuente, y confirma los comentarios recibidos de la
Flia.
Fernández en relación a que ese lugar era utilizado como punto de observación de toda
el área por parte de los aborígenes. Allí mismo se han encontrado numerosos utensilios
utilizados para la alfarería.
Según los
comentarios del Sr. Pilar Rodríguez, en los aleros naturales de las Casas de Piedra se
han encontrado numerosos hornillos como los de Hualtarán, dispersos en distintos lugares
de Quijadas.
Al oeste de la Estancia Santa Rita, a pocos kilómetros del sur de
Hualtarán, se pudo observar unos fantásticos grabados en la roca, gracias a la
colaboración del Sr. Nicanor Lezcano. Los motivos representan una sucesión de pisadas de
pumas. Fueron impresos sobre arenas petrificadas de la Formación El Toscal y se destacan
por su perfección.
Transitando por la base del Potrero de la Aguada es muy común
encontrar en distintos sectores, numerosas acumulaciones de rocas de cuarzo y cuarcita con
bordes muy afilados y generalmente fragmentadas por impacto con otras rocas. Es muy
probable que la acumulación de esos fragmentos tenga su origen a partir de picaderos de
piedra para la construcción de puntas de flecha, etc. Dichas rocas sin dudas derivan de
las formaciones El Toscal y La Cruz, (ambas forman relieves y poseen rocas de esa
composición), pero el grado de rotura que poseen evidencia que han sido trabajadas por la
mano del hombre.
Numerosos comentarios circulan entre los pobladores acerca de la
exhumación de cadáveres completos en la zona, que en su mayoría quedan al descubierto
al formarse una barranca como respuesta a las fuertes lluvias que azotan la región en
épocas de verano. Nada se sabe respecto al destino final de esos restos, como así
tampoco de las valiosas colecciones arqueológicas que los aficionados han venido
recolectando desde hace varias décadas a la fecha. |
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